¿Y si Soto fuese un lagarto?

Hay dos eventos que han circulado como la pólvora esta semana en los mentideros madrileños: el bulo del rollo de Díaz Ayuso con Soto Ivars y las mujeres reptilianas de la administración Trump. Del primero sólo comentaré que me hubiera encantado que fuese real, del segundo… con el segundo estoy fascinada; ¿por qué no se me ocurrió a mí que en realidad eran reptiles? 


Para una generación como la mía, marcada por las series Corrupción en Miami y V, pensar que un ejército de lagartos vive entre nosotros adquiriendo forma  humana, no debería resultar tan extraño. Desde que Susan Dell apareció en nuestras vidas,

ya nada ha sido igual. Mi algoritmo se ha vuelto loco y no deja de enviarme vídeos de todo tipo sobre esta filántropa que no se parece en nada a la Susan Dell de hace veinte años; análisis sesudos de supuestos expertos en reptiles, mesas de debate, reconocimiento facial, del iris, bultos en la tráquea…así, un largo etcétera.


Lo que en un principio parecía una interpretación disparatada de unos cuantos freaks expertos en monetizar, se convirtió en algo inquietante cuando apareció en la Casa Blanca una segunda mujer. La nueva asesora de Trump, de nombre Barbera Thornhill, tiene un aspecto inhumano como Dell. Barbera también es filántropa y algunos youtubers destacan su parecido con Selena Gómez dando a entender que la artista también podría ser un reptil  ( como si eso fuese una novedad cuando lo llevan pensando años las fans de Hailey Bieber). 


Positivo para  alienígena ha dado también Kelly Loeffer, responsable de pequeñas empresas en la administración americana, esta mujer tiene un cuello que me recuerda a las mujeres jirafa de Asia pero sin aros. Los vídeos sobre las tres reptiles MAGA acumulan centenares de miles de visualizaciones, como el desmentido de Soto en su canal. Es tal la confusión que me embarga que hasta empiezo a ver similitudes en los rostros; ¿y si él también fuera uno de ellos?

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