Alegría de partir
Pilar Alegría no será recordada por su aportación como ministra de Educación, más bien todo lo contrario. Como titular de la cartera con más expectativas y menos atribuciones ha pasado del insuficiente al muy deficiente. Y eso que era difícil recogiendo el legado de Isabel Celaá ; sí, esa mujer que hoy luce perlas tamaño garbanzo (y no de Pedrosillo) y que está al frente de la embajada ante la Santa Sede, sí, aquella que hace un tiempo nos dijo que “ los hijos no pertenecían a los padres ”. Cuando Pilar Alegría tomó posesión como ministra de Educación, en 2011, se presentó como la ejecutora de la conocida Ley Celaá que, probablemente, sea la peor de las normas educativas aprobadas en nuestro país desde la LOGSE . La ley eliminaba el carácter vehicular del castellano y permitía, con carácter excepcional, aprobar el bachillerato con una asignatura suspensa. También establecía el principio del fin para la Educación Especial, un referente en España. Alegría ya dio muestras de...